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QUE ES UN ESPARTANO?

 

Por  Bob Ladouceur

 

La percepción general que el público tiene en cuanto a lo que hacemos o representamos difiere drásticamente ante lo que realmente sucede y se lleva a cabo.  Me imagino que esto es cierto para muchas organizaciones y para nuestro equipo de football, esto es especialmente cierto.  La gente continuamente culpa a la prensa local al poner en duda la integridad de nuestro programa.  Alegan que hacemos trampa al momento de reclutar a los mejores atletas, que regalamos las becas deportivas, que pagamos a los jugadores y que de vez en cuando compramos un carro para  un jugador estrella.  Mi opinión acerca de estos comentarios es, “Alguien debe tener demasiado tiempo libre o necesita conseguir una vida”.  Esto resulta molestoso ya que pone en tela de duda la integridad de los entrenadores y oficiales que han jurado mantener los ideales de nuestro fundador, San La Salle.  Y lo que es peor, anula por completo la dura labor, la entereza, el valor y la determinación de nuestros estudiantes atletas en De la Salle.

 

La sociedad tiene su cuota de pesimistas y escépticos.  Muchos son los que creen que no se puede alcanzar el éxito sino a través de medios deshonestos.  A estas personas les resulta muy difícil aceptar nuestros triunfos sin atribuirlo al engaño, al robo o simplemente a la suerte.  No me importa lo que la sociedad cree o piensa.  Yo sé cual es la verdad y cada noche me acuesto a dormir con la conciencia limpia.

 

El éxito está en los ojos del espectador y es relativo.  Muchos miden el éxito en los triunfos acumulados y los títulos ganados – nosotros no.  No quiero que me malinterprete, estamos muy orgullosos de haber roto el record nacional a través de triunfos consecutivos y clasificar en el USA TODAY.  Sin embargo, los triunfos y los títulos tan solo son el resultado del verdadero significado del éxito.  Lo que nos dio esos títulos es lo que más nos enorgullece.  Ganar es tan sólo un accesorio de muchas metas a corto plazo  que deben ser alcanzadas a lo largo del camino.

 

Explicar y detallar la experiencia de un equipo deportivo y puntualizar en su éxito no es fácil y se observa en la mayoría de las experiencias donde la gente está involucrada en relaciones interpersonales. El conocimiento adquirido y las lecciones aprendidas no se pueden medir fácilmente.  Distamos de un medio ambiente científico y hay demasiadas variables que contaminan el proyecto, debido a esto algunos educadores evalúan el deporte intercolegial muy a la ligera.  El conocimiento adquirido no se puede medir mediante GPA´s o un examen de aptitud debido a que los intangibles son difíciles de medir.  Sería como tratar de medir la fe de una persona o su capacidad de amar a otro.  Lo que se aprende esta escrito en los corazones y en las mentes de cada miembro que participa.

 

Medimos nuestro éxito abrazando el espíritu y la esencia de esos intangibles de la mejor manera posible y compartiré algunos con Uds.

 

Primero que nada, hay muchos estudiantes/atletas que han peleado, sacrificado, alcanzado y ganado en De La Salle durante los últimos 20 años sentando las bases y la fundación para una tradición.  La palabra tradición parecer tener una connotación negativa en el mundo cambiante de hoy.  Tradición trae a colación algo pasado de moda, atrasado con una imagen terca ante la cara de la verdad; y para algunas tradiciones supongo que es cierto.  Thomas Elliot escribió, “La tradición por sí sola no es suficiente; debe ser criticada y actualizada bajo la supervisión de la ortodoxia.”

No me malentienda, nuestra tradición no es el color del uniforme ni como lo usamos. Tampoco es lo que comemos antes de un juego.  No son las jugadas que corremos y mucho menos cuantos triunfos hemos acumulado.  Nuestros triunfos son tan solo el producto de nuestra tradición.  Son los arreos de una tradición; poco profundo, vacío; es más, no tiene nada que ver con la tradición.  Quienes creen en esta tradición se darán cuenta que nunca tuvieron o experimentaron una verdadera tradición.

 

Nuestra tradición empieza con un compromiso y le damos un valor cualitativo a esta palabra.  Si tuviera que señalar una sola lección que se pudiera aprender a través de la participación; sería aprender a comprometerse. Si aceptan participar, deben también comprometerse a una relación consecutiva con cada uno de los que están involucrados en el programa y esto conlleva una gran responsabilidad.  Significa que voy a esperar lo mejor de ti y tú puedes esperar lo mejor de mí.  No basta con decir “Voy a llegar.”  Hasta que punto estamos comprometidos en nuestra vida?  El compromiso es un precursor ante muchos adjetivos que describen nuestra tradición.  Es el título de “Que es un Espartano?.”  La clave es infundir compromiso en todo lo que representamos y en todo lo que hacemos.

 

 Basta con decir que trabajamos? No.  El compromiso convierte nuestra ética de trabajo en algo especial.  Conocemos el dolor y la dedicación necesaria para preparar nuestros cuerpos para la competencia y es a través de este proceso que estamos fuertes y listos, incluso desde antes de  iniciar la temporada.

 

Para nosotros el éxito es donde la preparación y la oportunidad se enfrentan – y la grandeza se puede alcanzar.  La larga, tediosa y difícil preparación  y las oportunidades son breves, cortas e intensas.  Sé por hecho que estamos mejor preparados que nuestros adversarios y cuando estamos listos damos la bienvenida sin temer las oportunidades.  Esta es la piedra angular de nuestros logros – el trabajo duro, arduo, aburrido, monótono y de nariz en piso.

 

Estamos comprometidos ante metas de largo y corto plazo, ya sean individuales o en equipo.  Planificamos estas metas con extremo cuidado y las monitoreamos con gran diligencia.  Nuestras metas no son simples listas de deseos, son los patrones de nuestro éxito y son diferentes porque no solo las establecemos y escribimos sino que las traducimos en acción, comportamiento y las actitudes necesarias para alcanzarlas. Cada meta debe tener un plan de acción, de otra manera ya no sería una meta.

 

Nuestra tradición exige un compromiso que rinda cuentas.  No es algo que se asume – es una promesa que dice que estaré ahí para ti; y yo puedo contar en que estarás ahí para mi. Es cuando  notas mi entusiasmo ante el esfuerzo que haces en un bloqueo doble al transporte brindado después de la práctica.  Poder decir al final de todo: “Yo estaba ahí para ti” es lo que brinda mayor recompensa al momento de asesorar la calidad de nuestra humanidad.

 

Nuestra tradición está fundada en confianza y honestidad.  Tener el valor de decir, “Este es quien soy, puedes ayudarme – o puedo ayudarte?.  En algunas ocasiones empieza con una dolorosa evolución de nuestras fuerzas y debilidades porque somos vulnerables.  Pero es solo a través de este proceso que se puede llevar a cabo el verdadero crecimiento y cambio.

 

Creer que hemos llegado a este punto culminante es engañarnos a nosotros mismos y cierra la puerta a la vida misma.  No se si  a alguno le ha sucedido pero en ocasiones he pensado que algún día habremos llegado a alguna fantástica conclusión; al pensar así, me he mentido creyendo que la vida ya sería completa.  La verdad es que nunca llegaremos y lo mejor que podemos esperar es llegar lo más cerca posible a ese destino.  Lograr esto no es ningún paseo en el parque, está repleto de atrasos, decepciones y corazones rotos.  Sólo a través del dolor de un significativo auto examen podemos esperar lo correcto y permanecer en la senda recta y estrecha que nos lleva a una verdadera plenitud y paz interior.

 

Ser parte de la tradición Espartana significa ser valiente y no sólo cuando se está de frente a un duro oponente – es más bien tener el coraje de conquistar nuestro propio espíritu cobarde.  Conquistar esa pequeña voz dentro de nosotros que dice: “No puedo.” – “Es demasiado difícil.” – o “No soy lo suficientemente bueno.”.  La mayor razón por el cual no alcanzamos nuestros logros es porque no creemos que podemos hacerlo.  Bloqueamos nuestro propio camino, saboteamos nuestros propios esfuerzos.  Se necesita de mucho valor y determinación destruir esos bloqueos y derribar los límites que nos hemos impuesto y que otros han puesto sobre nuestras habilidades.

 

El famoso científico y filósofo Jesuita, Teilhard de Chardin decía que “La razón de la existencia es progresar hacia algo mayor que nosotros mismos.”  El creía que todo lo que existe está en un constante estado de contienda por alcanzar la perfección.  No es esto la esencia de cumplir con el potencial humano?  La razón por la cual nos realizamos es porque creemos que lo podemos hacer.

 

El componente más importante de la tradición como Espartano es nuestro compromiso de crear una hermandad entre nosotros mismos.  Esto resulta ser una tarea mucho más grande, elusivo y difícil que cualquier rival que hallemos enfrentado.  Es comprender que debo perder algo de mí mismo para hallar a otros y que los egos individuales deben morir para que el equipo viva.  Es aprender a jugar en equipo.  Poder decir que soy un buen compañero de equipo significa que sé como sacrificarme por una causa justa, como cooperar con mi prójimo, como respetar la divinidad de los demás y responder cuando me llaman o me necesitan.  A esto es lo que yo llamo armonía, la llave del entendimiento.  Quien de nosotros hoy día no es miembro de algún equipo?  Todos son parte de un equipo.  Los padres trabajan en equipo para criar a sus hijos.  Al involucrarse en clubes o sociedades, como parte del gobierno y proyectos comunitarios son equipo.  Mis salones de clase son equipos.  Lo que debemos preguntarnos es: “Que clase de jugador soy y a que equipo pertenezco?.” Hay momentos en que debemos comprender que nuestras necesidades y deseos ocupan un segundo plano ante lo mejor de todo lo que deseamos lograr.

 

Esto le puede parecer extraño; pero la razón por la cual ganamos y lo que hace latir el corazón de nuestra comunidad es el amor.  Ganamos porque nuestros jugadores se aman entre si.  No temen admitirlo al abrazarse como señal de su afecto el uno por el otro.  Esto es solo una señal externa.  Al amar a alguien; las palabras son bonitas pero insuficientes – la acción habla por sí sola y eso no es fácil de hacer.  Explicándolo sencillamente, el amor significa que puedo contar contigo y tú puedes contar conmigo, todo esto se convierte en responsabilidad.  La responsabilidad se aprende, no se hereda, y ser responsable con 45 compañeros de equipo no es nada simple.  Significa seguir los reglamentos del equipo y saber que mis actitudes y acciones tienen un efecto profundo en los logros del equipo completo.  Sentimos mucho orgullo en tener esa responsabilidad. Cada semana antes de jugar nos recomprometemos a contribuir lo mejor de cada uno.  Este compromiso se extiende a todas las facetas de mi vida.  Es como me comporto como persona – del salón al campo de juego, hacia la comunidad.  Dondequiera que vaya y en lo que haga, llevo mi equipo conmigo  conciente de que estoy conectado a un grupo que me ama, me acepta y me respeta.  Tratamos de convertir nuestro equipo de football en un lugar seguro donde podemos ser nosotros mismos.  No hay escondites en el campo de juego. Todos los jugadores se conocen, los entrenadores conocen a los jugadores y viceversa.  Intentar ser lo que no eres jamás funcionará.  La clave es ser lo mejor que fuiste creado a ser.  Trabajamos duro derribando los muros de racismo, status social, religión, celos, odio y cultura – y experimentamos una relación a un nivel completamente humano.

 

Y adonde llegamos con esto?  Nuestro fundador, San Juan Bautista De La Salle, dijo que el espíritu de nuestra familia Lasallista es un espíritu de fe y ardiente celo y que la fuerza motora del celo es el amor.  Yo he sido testigo de este celo y lo llamo pasión.  Deben ver la pasión de nuestros estudiantes al momento de jugar.  Muchas veces estoy en el side-line y quedo totalmente asombrado.  Los he visto pelear, competir y seguir más allá de lo que creían posible,  todo porque se sentían conectados y preocupados por los otros compañeros.  Esto me trae nuevamente a la pregunta que les hice al comienzo – “Que haces en tu contorno?  Cual es tu pasión?  Hay algo que produce fe y pasión en tu vida? Yo reto a mis estudiantes con esta misma pregunta y lamentablemente responden “Yo no se”.  Que desafortunado.

 

Por favor no me malentiendan; no soy un loco en materia de football.  He escuchado en muchas ocasiones que el football produce carácter. No estoy de acuerdo con esto porque más bien soy del concepto que el football revela carácter.  Un sinnúmero de personas, eventos y experiencias contribuyen a la formación del carácter. Creo que cada persona que ha venido a esta reunión tiene un talento especial, la mía es ser un entrenador – muchas veces he querido tener algunos de los talentos que tienen mis estudiantes, pero ser entrenador es lo que Dios quiso que fuera.  Esto se puede ilustrar a la perfección en la parábola del hombre rico que se encuentra en el evangelio de San Mateo.  Había un hombre rico que repartió cierta cantidad de dinero entre sus sirvientes para que lo invirtieran durante su ausencia. A su regreso, los dos primeros le devolvieron su dinero con creces habiendo utilizado su ingenio y valor.  El tercero tuvo miedo y escondió el dinero y le dio a su señor la misma cantidad que había recibido.  El hombre rico no esperaba mucho – sólo quería que sus sirvientes tuvieran el valor de utilizar el talento que les dejó.  El punto clave es “El hombre rico dio dinero a cada uno de sus sirvientes de acuerdo a su habilidad.”  Cada uno de nosotros tiene algún tipo de habilidad: talento.  Es nuestra responsabilidad descubrir cual es y tener la valentía de usarlo.

 

Nuevamente hago la pregunta:  “Que haces en el ambiente que te rodea?”  Permaneces sentado o estás descubriendo y desarrollando algún talento?.  Tenemos el privilegio de estar aquí ahora mismo, en esta reunión.  Dios nos dio una habilidad y nos ubicó dentro de un cierto entorno para desarrollar el mismo. 

 

Me gustaría compartir con ustedes algunas palabras célebres de uno de mis héroes favoritos cuando era un niño, Bobby Kennedy.  Kennedy dijo: “Para las personas afortunadas existe la tentación de seguir por el camino fácil y familiar de la ambición personal y éxito financiero, tan plenamente ofrecido a quienes disfrutan del privilegio de una buena educación.  Pero ese no es el camino que la historia nos ha señalado a seguir.  Nos guste o no, vivimos en tiempos de gran peligro e incertidumbre, pero también es un tiempo en que somos más vulnerables a la energía creativa de la humanidad como nunca antes en nuestra historia.”

 

Creo que esas palabras se pueden aplicar más el día de hoy que 30 años atrás.  La ignorancia no es una opción para nosotros y somos afortunados que Kennedy compartió esto.  Ahora tenemos una opción y esa opción es una decisión moral.  Aceptamos y servimos o hacemos nada.

 

Todos los días abrimos el periódico, suspiramos y gritamos “Por que?”  Por que hay odio, crimen, contaminación, etc.? Nos vemos como víctimas y sin poder controlar lo que ocurre.  A menudo nos queremos deslindar de toda responsabilidad y creemos que las cosas están fuera de nuestro control.  Pero la triste o buena noticia es que muy poco está fuera de nuestro control y lo que no podemos controlar debemos ofrecerlo a la voluntad de Dios.

 

Por ahora, mi fe permanece con Uds. y espero que se pongan la armadura y se unan a la pelea en este maravilloso, hermoso y frágil mundo.  Debemos utilizar nuestros talentos y habilidades para convertirnos en agentes de cambio ya que muchos de nosotros tenemos la solución a nuestros problemas colectivos.